El Final

El Final

Hola y feliz miércoles. Terminé de leer la serie Calendar Girl de Audrey Carlan, y el día de hoy quiero compartir con ustedes lo que pensé del último libro, que narra la vida de Mia durante los meses de octubre, noviembre y diciembre.

La forma en la que la autora nos introduce a este libro me gustó mucho. Algo que ya había notado de esta serie, es que hay detalles que se parecen mucho a la de Cincuenta Sombras de E.L James. Tal vez esta vez la similitud se me hizo aún más evidente porque acababa de terminar de leer Más Oscuro, pero en todo caso el tema de los cuadros de Mia que Wes le compra a Alec parece casi copiado textualmente de Cincuenta Sombras, cuando Christian compra las fotos que José le tomó a Ana.

En este último libro, Wes y Mia se comprometen y evidentemente después de todo lo que pasó en los meses anteriores, lo único que quieren es estar juntos todo el tiempo, pero su actitud era un poco exagerada (y molesta). Al comienzo, Mia y Wes tratan de lidiar con el estres post-traumático de Wes de la forma que ellos conocen mejor: con sesiones de sexo salvaje cada diez minutos. Después resuelven ir a donde una psicóloga que trate a Wes, y esto realmente mejoró mi percepción frente a la autora y a esta parte de la historia.

Si leyeron lo que pensé del libro anterior, ya saben que no no me enganché tanto como con los dos primeros, y esto mismo pasó con el último. Lo leí todo porque quería saber cómo terminaba la histora (y por las sesiones de sexo salvaje de las que hablé antes), pero en verdad no tenía muchas expectativas frente a este libro.

Siento que en parte la autora se estaba quedando sin ideas, y que tuvo que recurrir a situaciones viejas, como los celos de Mia frente a Gina, que a estas alturas de la historia no tenían ningún sentido ni agregaban nada a la trama. Algo que la autora hace, no sé realmente si de manera inconsciente o no, es explotar una situación de manera que se vuelve absurda e inverosímil. Por ejemplo, en el primer libro todas estaban embarazadas, mientras que en este pareciera que todas las parejas estuvieran comprometidas.

Y, claro, algo que a Audrey Carlan también le encanta es darnos un milagro en cada libro. En este, el milagro sucedió nada más y nada menos que durante la cena de Acción de Gracias, cuando Mia recibe la llamada de que su papá por fin se despertó del coma. Lo peor de todo esto es que, a pesar de ser un libro muy cursi, hubo momentos que me hicieron llorar, y eso es lo que yo busco siempre que leo erótica.

En los comentarios me gustaría que me dijeran qué series han leído este año y si las recomiendan o no.

¡Feliz lectura!

Con amor, Miss Camila

 

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Se Acabó el Verano

Se Acabó el Verano

 

Hola y feliz miércoles. Sí, tristemente en el tercer libro de Calendar Girl, la serie de Audrey Carlan, la diversión del verano parece acabarse. Voy a serles muy honesta desde ya y decirles que de los tres libros de Calendar Girl que he leído, el tercero es el que menos me ha gustado y el que más trabajo me costó terminar.

Mi primera impresión fue que habían cambiado a la traductora. Por mi reseña del libro anterior, saben que he tenido problemas con la forma en la que esta serie está traducida, pero es que el estilo del segundo y del tercer libro son completamente diferentes. En efecto, el segundo libro lo tradujo una persona y el tercero lo tradujeron otras dos. No sé si esto sea algo tan evidente para el público en general, pero lo fue para mí.

Rápidamente me encontré con el mismo problema que me aburre de esta serie: el hecho de que la autora discute demasiado sobre un tema al punto de que ya no quiero saber nada de él. Mia, todos aquí entendemos que te encantan las motos, ¿será que podemos seguir al tema que nos interesa y por el que estamos leyendo esta serie?

Cuando por fin se cerró el tema de las motos, la autora volvió al episodio del intento de violación del que Mia fue víctima en junio. Honestamente, considero valioso que la autora hubiera incluido este tema en una serie de literatura erótica, porque tristemente es algo que pasa con frecuencia en nuestra sociedad y de lo que la gente no habla. El problema, precisamente, es que hablar de este tema se desvía completamente de lo que quienes leemos literatura erótica realmente buscamos.

Con ayuda de Anton, su cliente de julio, Mia logra trabajar sobre el asunto del asalto. Sin embargo, este libro siguió siendo muy problemático para mí, especialmente porque encontré una parte que pudo ser copiada de la serie de 50 Sombras. Estoy hablando de las entradas de diccionario, cuando Ana está investigando el tema del BDSM. En fin, en Calendar Girl, hay una escena en la que Mia busca una palabra en el diccionario, y la forma como se muestra la entrada me recordó mucho a 50 Sombras.

Volvamos a hablar de Anton, el cliente de Mia de julio. Anton es cantante, y quiere a Mia para ser la protagonista de su nuevo video. ¿Y qué canta Anton? Según la autora de la serie, él canta hip-hop latino…¿o sea que Anton es cantante de reggaeton? Este es otro ejemplo de por qué es importante investigar a fondo cuando se quiere hablar de una cultura diferente.

Cuando el tema del asalto todavía es muy reciente, Mia tiene flashbacks de esa noche, lo que me parece un detalle interesante que hasta ahora la autora no había incluido. Y los flashbacks no solamente son acerca de esa noche, sino de diferentes momentos en la vida de Mia, incluidas escenas del mes que pasó con Wes.

Wes vuelve a escena, claro, y lo vemos mucho más que en el segundo libro. Siempre que Wes y Mia están juntos todo es perfecto y sexi y no hay problemas en el mundo. Y ¿saben qué? Esas son mis partes favoritas. Claro, hasta que parece que siempre estuviera leyendo más de lo mismo. Varias veces me sentí leyendo las partes aburridas de 50 Sombras, y creo que para ese punto se me comenzó a hacer más difícil continuar leyendo hasta terminar.

Siento que, de cierta forma, agosto y septiembre fueron meses de “relleno,” y lo que hizo Audrey Carlan fue tratar de incorporar otro tipo de drama a la historia. Su intento, sin embargo, resultó en un montón de asuntos familiares que no me interesaban en lo absoluto. A eso sumemos un montón de situaciones poco creíbles como secuestros y extorsiones. Leer eso fue simplemente estúpido.

Me alegré cuando se acabó el tercer libro, sobre todo porque estoy muy emocionada de que con el cuarto libro termino de leer la serie. Creo que quienes hemos leído todos los libros hasta ahora sabemos qué se viene para el final, pero en todo caso quiero que en los comentarios me cuenten, ¿qué creen que va a pasar?

¡Feliz lectura!

Con amor, Miss Camila

¿Cuál es tu mes favorito?

¿Cuál es tu mes favorito?

Hola y feliz miércoles. Si estamos hablando de Calendar Girl, la serie de Audrey Carlan, mi mes favorito definitivamente fue mayo. Creo que quien ha leído el segundo libro de esta serie entenderá por qué.

En este segundo libro, Mia nos cuenta sobre su vida durante los meses de abril, mayo y junio. Los primeros días de abril no fueron muy divertidos porque Mason, su cliente era un completo patán.

Creo que un problema que tiene la autora de esta serie es la necesidad de volver sobre el mismo tema una y otra vez. Siento que gran parte de la trama de abril estuvo dedicada a la actitud de Mason y no a la historia como tal.

Ahora bien, cada personaje tiene su propia historia que Mia va descubriendo, pero estas historias son muy cliché, y personalmente no me las soporto. Me siento viendo una novela de mediodía.

Entiendo que traducir del inglés al español puede ser complejo porque en cada país de habla hispana (inclusive dentro de cada país) las personas hablamos diferente. Hacer una traducción de un libro que puedan entender personas de muchos países es complicado, pero en todo caso siento que quien traduce estos libros en muchos casos ni siquiera hace un esfuerzo por hacer que el texto tenga sentido, sino que hace traducciones literales que en inglés tienen sentido pero en español, por lo menos en el colombiano que es el que yo hablo, no.

En este segundo libro volvemos a saber de Wes, pero realmente habría sido preferible que él no hubiera aparecido. Su aparición es mucho menor que en el primer libro, pero vemos que la relación que él tiene con Mia es una completamente distinta a la que tuvieron en enero, por obvias razones.

Claramente quien lee este libro no lo hace por su excelente calidad literaria; ya mencioné que la trama tiene fallas, y una de estas es el hecho de que, cada vez que Mia conoce a alguien nuevo, esta persona acepta su trabajo como si nada. No sé cómo sea el tema de las escorts en Estados Unidos, y si realmente la demanda es tan alta como Calendar Girl lo hace parecer, pero en Colombia, esto sigue siendo un tema tabú y estoy segura que no todo el mundo aceptaría tan abiertamente que una persona tenga ese oficio.

Algo que me llama la atención de esta serie, y que en parte me hizo escribir una reseña para este libro, así como para el tercero y el cuarto más adelante, es el hecho de que sean tan diferentes entre ellos. Evidentemente hay factores comunes porque hacen parte de la misma serie, pero el segundo libro es muy diferente del primero, y esto hace que, como lectora, quiera avanzar con la serie.

Al principio dije que mayo fue mi mes favorito, pero cuando empecé a leerlo no fue así. La forma en que Tai hablaba con Mia me acordaba a Christian Grey, lo que me hizo pensar que en ese mes iba a leer sobre BDSM. No era BDSM (menos mal), y la forma en la que Tai hablaba dejó de molestarme tanto. De hecho, su personaje en sí me encanta. Me encanta que sea grande y musculoso, y mientras leía pensaba en Jason Momoa, el actor que interpretó a Khal Drogo en Game of Thrones y a Aquaman en la Liga de la Justicia. Definitivamente, más que Wes o Alec, este es mi tipo de hombre.

En junio Mia decide hacerse un tatuaje, y todos los que tenemos tatuajes sabemos que la regla de oro es no juzgar a nadie por lo que decidan hacerse en su cuerpo. Bueno, Mia no sabe esto, y claro, cuando está en el local donde se va a tatuar, comienza a mirar alrededor y a criticar literalmente a todos los que están ahí.

Continuando con el tema del tatuaje, y con todo respeto, pero se me hace un poco obvio que la autora nunca se ha hecho uno, sobre todo por la manera en la que describe el proceso y el hecho de que uno “se acostumbra” al dolor. Tal vez esto depende de cada persona, pero yo me he hecho nueve tatuajes y con ninguno llegué al punto de acostumbrarme al dolor. Si algo, con los que tienen más detalles, lo que sentí fue lo contrario, que estaba resistiendo menos el dolor hacia el final. No sé, díganme ustedes si se han logrado acostumbrar al dolor mientras se tatúan.

Junio fue un mes problemático por razones que voy a explicar más adelante, pero antes que nada quiero decir que me pareció interesante que, si bien de manera superficial, exploraron las relaciones entre sugar daddies y sugar babies. Nuevamente, ese es un tema tabú en Colombia y considero que continúa siéndolo en muchos lugares, entonces me llamó la atención leer sobre este tipo de relaciones, así fuera muy brevemente, en este libro.

En junio Mia no la pasó bien, realmente, y creo que este mes me hizo dudar de si lo que estaba leyendo era literatura erótica o no. Hay un potencial asunto de acoso sexual, que después escala hasta un intento de violación. La escena se describe de manera explícita y es algo que quien está leyendo no anticipa, pero que considero que es importante mencionar para quienes pueden verse vulnerados al leer esta parte del libro.

¿Han leído Calendar Girl? En los comentarios díganme cuál es su mes favorito hasta ahora y por qué.

¡Feliz lectura!

Con amor, Miss Camila

Back With the Chips

Back With the Chips

Hello and happy Wednesday. I’m having a hard time introducing this post, so you know what? I’m not even going to try. If you’ve been around, you know what I mean by “chips,” if you haven’t, just keep in mind that whenever I talk about “chips” I’m really talking about mommy porn, or erotica. Today I’ll share my thoughts on Darker by E.L James, which basically is Fifty Shades Darker from Christian’s perspective. Let’s get started, shall we?

I’m going to begin by putting something out there that will for sure upset a lot of people for many different reasons, but I 100% prefer Christian’s point of view. Yes, he’s got serious issues and that’s pretty clear to me, and I hope it is to everyone reading the books, but the way he talks about what’s going on with his life and with Ana is way more appealing to me.

Speaking about Christian’s issues, I found his complaining about Ana biting her lip and rolling her eyes way more annoying than her doing those things, you know? We all know you’ve been through some tough stuff in your life that clearly your psychologist and you haven’t been able to deal with correctly, but let your girlfriend live a little.

Another one of Christian’s issues? When he talks to himself (yes, that’s not really the issue, we all do that), he refers to himself as Grey. He doesn’t call himself Christian or dude or, I don’t know, anything other than his last name. That’s pretty odd, don’t you think?

Now, because he’s so messed up, Christian avoids intense emotions. I don’t know specifically when he says this, but I wrote it down, so he said it. What bothers me is the fact that he doesn’t deal with those emotions, but wants to be the king of BDSM, which is a risky combination, in my opinion.

One thing I really liked about this book is the fact that Christian confronts Ana for not using the safe word. You want to know why I liked that? The reason is pretty obvious, actually: one of the only things that Christian and Ana did right (in my opinion) when first establishing their BDSM dynamic, was agreeing on a safe word. It is a “safe” word, as in you should use it when you feel that a situation might be getting out of hand, and this is going to have your partner either slow down or stop. Despite Christian being the one inflicting pain on Ana, it was she who had control of continuing or stopping the situation, and what did she do? She just kept quiet until Christian was done, then up and left. In this case, dear Ana, it was your fault entirely that you felt that much pain and humiliation.

Another thing I liked, at first, were the flashbacks. I say “at first” because they reached a point in which you really had one in every single page, and that just bored me. Imagine eating salt & vinegar chips or cool ranch Doritos everyday. By the end of the week, or maybe even sooner, you’d be done with those forever. That’s kind of what happened with the flashbacks; I was enjoying those bits and pieces of Christian’s life before Ana, but then I was getting so many I just wanted them to be over and go back to the real deal.

E.L James is a queen when it comes to the email exchanges. I mean, when I read those, I’m always smiling like a dummy and I often laugh out loud. I love the details when the characters change their signatures, or write the subject in all caps. I’ve seen other authors try to emulate these email/text exchanges, but they don’t come close to the ones in Fifty Shades.

All in all I enjoyed this book, and it’s because I’m not looking for great quality content, or for a flawless style. I’m looking for entertainment, for chips. This is what makes me read a 500+ page book in a week or so and not get bored. I have to admit, though, that at times I did get bored because Darker is basically Christian narrating a week of his life, and so the days become way too long. Like, at times I had to go back to the beginning of the chapter to see the date because I thought way more time had gone by. It can also be a matter of preference, I don’t know.

When it comes to books, which are your chips? Share your recommendations in the comments below and I’ll be sure to check them out!

Happy reading!

Love, Miss Camila

Four Ways in Which Calendar Girl is Better Than the Fifty Shades Series

Four Ways in Which Calendar Girl is Better Than the Fifty Shades Series

Hello and happy Wednesday. Before I had this blog, that is, a long time ago when I juggled with three blogs nobody read, I had this series called “Books and Chips,” in which I basically talked about mommy porn. Yes, I read mommy porn, or erotica, or whatever you want to call it.

I read about one or two books of this kind a year, it’s not like that’s the only type of book I read, but I enjoy the experience. The way I see it, some people watch porn, some people have  toys, and I have mommy porn. I call these books my “chips” because just like junk food does to one’s body, they don’t add anything to my brain or soul, but they are delicious and I appreciate them once in a while.

In my latest mommy porn adventure, I found Calendar Girl by Audrey Carlan, or it found me, I still don’t know. I was in a trip and somebody else was reading it but didn’t appreciate the exorbitant amounts of sex, and I was reading another book, but I wasn’t really into it, so I borrowed Calendar Girl and devoured it. I read it in Spanish, which is why I’m not going to write a proper review, but rather compare it to the Fifty Shades series by E.L James, which I’ve also read and talked about in the past. Now, after this long-ass introduction, let’s get started, shall we?

1. The main character is sexually experienced and that makes things more interesting 

Mia Saunders, our main character, has to work as an escort for a year, and throughout the series is talking about her experiences with different clients. She knows what she’s doing when she’s having sex, and I think that makes the story flow. If you’ve read Fifty Shades of Grey, then I’m sure you remember how the first few times Anastasia and Christian had sex, it was basically all about him giving her instructions on what to do and how. That’s not sexy, that’s not what I want to read.

2. It deals with a different type of contract, and I’m living for it

Like I explained earlier, Mia is an escort, so the type of contract she has with her clients is completely different to the one Christian wants Anastasia to sign. The contract itself is not described in detail, at least not in the first book of the Calendar Girl series, but often Mia mentions that she read it and that she understand what it is about. That saves us a lot of controversy, like the one revolving around Anastasia’s and Christian’s contract, which I could bet she didn’t sign.

3. Mia’s clients are super nice, as opposed to Christian Grey, who is a prick

I don’t know whether I need to explain this one. Christian Grey is all sorts of messed up, which might be the reason why he’s a complete and utter prick to absolutely everyone including Anastasia. Mia’s clients are the complete opposite to that. They are nice to her, and most of the time treat her like a friend. They each have very different personalities, but they’re always decent human beings with no dark pasts or anything weird going on.

4. It’s not BDSM

I was thankful as I progressed in my reading and discovered not one of Mia’s clients was into BDSM. I’m comfortable reading about it, but I would certainly rule it out of my sex life completely. I don’t understand how people get pleasure from humiliation and pain, and when I read the Fifty Shades books, there were times in which I didn’t understand what was going on and it was hard for me to imagine the situations and connect with the story. In Calendar Girl, sex is just about regular, but it’s not the slightest bit of “vanilla,” as Christian calls it.

I’m looking forward to reading the rest of the Calendar Girl series, and I have more mommy porn in my TBR, so expect another edition of Books and Chips soon. If you have any suggestions of series of this kind I should read, let me know in the comments.

Happy reading!

Love, Miss Camila