Se Acabó el Verano

 

Hola y feliz miércoles. Sí, tristemente en el tercer libro de Calendar Girl, la serie de Audrey Carlan, la diversión del verano parece acabarse. Voy a serles muy honesta desde ya y decirles que de los tres libros de Calendar Girl que he leído, el tercero es el que menos me ha gustado y el que más trabajo me costó terminar.

Mi primera impresión fue que habían cambiado a la traductora. Por mi reseña del libro anterior, saben que he tenido problemas con la forma en la que esta serie está traducida, pero es que el estilo del segundo y del tercer libro son completamente diferentes. En efecto, el segundo libro lo tradujo una persona y el tercero lo tradujeron otras dos. No sé si esto sea algo tan evidente para el público en general, pero lo fue para mí.

Rápidamente me encontré con el mismo problema que me aburre de esta serie: el hecho de que la autora discute demasiado sobre un tema al punto de que ya no quiero saber nada de él. Mia, todos aquí entendemos que te encantan las motos, ¿será que podemos seguir al tema que nos interesa y por el que estamos leyendo esta serie?

Cuando por fin se cerró el tema de las motos, la autora volvió al episodio del intento de violación del que Mia fue víctima en junio. Honestamente, considero valioso que la autora hubiera incluido este tema en una serie de literatura erótica, porque tristemente es algo que pasa con frecuencia en nuestra sociedad y de lo que la gente no habla. El problema, precisamente, es que hablar de este tema se desvía completamente de lo que quienes leemos literatura erótica realmente buscamos.

Con ayuda de Anton, su cliente de julio, Mia logra trabajar sobre el asunto del asalto. Sin embargo, este libro siguió siendo muy problemático para mí, especialmente porque encontré una parte que pudo ser copiada de la serie de 50 Sombras. Estoy hablando de las entradas de diccionario, cuando Ana está investigando el tema del BDSM. En fin, en Calendar Girl, hay una escena en la que Mia busca una palabra en el diccionario, y la forma como se muestra la entrada me recordó mucho a 50 Sombras.

Volvamos a hablar de Anton, el cliente de Mia de julio. Anton es cantante, y quiere a Mia para ser la protagonista de su nuevo video. ¿Y qué canta Anton? Según la autora de la serie, él canta hip-hop latino…¿o sea que Anton es cantante de reggaeton? Este es otro ejemplo de por qué es importante investigar a fondo cuando se quiere hablar de una cultura diferente.

Cuando el tema del asalto todavía es muy reciente, Mia tiene flashbacks de esa noche, lo que me parece un detalle interesante que hasta ahora la autora no había incluido. Y los flashbacks no solamente son acerca de esa noche, sino de diferentes momentos en la vida de Mia, incluidas escenas del mes que pasó con Wes.

Wes vuelve a escena, claro, y lo vemos mucho más que en el segundo libro. Siempre que Wes y Mia están juntos todo es perfecto y sexi y no hay problemas en el mundo. Y ¿saben qué? Esas son mis partes favoritas. Claro, hasta que parece que siempre estuviera leyendo más de lo mismo. Varias veces me sentí leyendo las partes aburridas de 50 Sombras, y creo que para ese punto se me comenzó a hacer más difícil continuar leyendo hasta terminar.

Siento que, de cierta forma, agosto y septiembre fueron meses de “relleno,” y lo que hizo Audrey Carlan fue tratar de incorporar otro tipo de drama a la historia. Su intento, sin embargo, resultó en un montón de asuntos familiares que no me interesaban en lo absoluto. A eso sumemos un montón de situaciones poco creíbles como secuestros y extorsiones. Leer eso fue simplemente estúpido.

Me alegré cuando se acabó el tercer libro, sobre todo porque estoy muy emocionada de que con el cuarto libro termino de leer la serie. Creo que quienes hemos leído todos los libros hasta ahora sabemos qué se viene para el final, pero en todo caso quiero que en los comentarios me cuenten, ¿qué creen que va a pasar?

¡Feliz lectura!

Con amor, Miss Camila